Historias y frases del Distrito Doce y más allá. The Hunger Games (C) Suzzane Collins.

 

—¡Una estrella fugaz!—exclamó Katniss y señaló al cielo —. Peeta, pide un deseo.
Peeta sonrió y pasó su brazo alrededor de su cintura atrayendola más a él.
—Contigo, todos mis deseos están cumplidos.

—¡Una estrella fugaz!—exclamó Katniss y señaló al cielo —. Peeta, pide un deseo.

Peeta sonrió y pasó su brazo alrededor de su cintura atrayendola más a él.

—Contigo, todos mis deseos están cumplidos.

—Mira Katniss una mariposa. — exclamó Prim con emoción pues rara vez se veía mariposas cerca de su casa en el Distrito Doce.
—Es muy bonita Prim—respondió su hermana mayor saliendo al patio para ver a una hermosa mariposa azul—. ¿Quieres que la atrapemos?
—No, podemos lastimar sus alas si intentamos atraparla.
—Entonces extiende tu mano, tal vez vuele hacia ti y se pose en tu palma.
Prim extendió su mano y espero unos segundos, la mariposa voló ligera en la brisa y se posó delicadamente en sus dedos.
— ¿Lo ves? Las mariposas hermosas se posan en las flores hermosas. — Katniss dijo y una sonrisa atravesó su rostro.

—Mira Katniss una mariposa. — exclamó Prim con emoción pues rara vez se veía mariposas cerca de su casa en el Distrito Doce.

—Es muy bonita Prim—respondió su hermana mayor saliendo al patio para ver a una hermosa mariposa azul—. ¿Quieres que la atrapemos?

—No, podemos lastimar sus alas si intentamos atraparla.

—Entonces extiende tu mano, tal vez vuele hacia ti y se pose en tu palma.

Prim extendió su mano y espero unos segundos, la mariposa voló ligera en la brisa y se posó delicadamente en sus dedos.

— ¿Lo ves? Las mariposas hermosas se posan en las flores hermosas. — Katniss dijo y una sonrisa atravesó su rostro.

“Hasta el día de hoy, no he sido capaz de romper la conexión entre este chico, Peeta Mellark, el pan que me dio esperanza y el diente de león que me recordó que no estaba condenada”

“Hasta el día de hoy, no he sido capaz de romper la conexión entre este chico, Peeta Mellark, el pan que me dio esperanza y el diente de león que me recordó que no estaba condenada”